Otro punto de vista a la información sobre Jornada Continua.

El otro día recibí del colegio Santa María un mensaje que contenía una serie de argumentos que apoyaban la jornada escolar continua. El objetivo de este artículo es comentarlos e intentar dar otro punto de vista.

Criterios objetivos

Atención de la Orientadora al alumnado:

Jornada partida – lunes y viernes de 9:00h a 12:30h.

Jornada continua – lunes y viernes de 9:00 a 14:00h.

Esto es incierto. Según la CIRCULAR DE LA Dº Gª DE EDUCACION INFANTIL, PRIMARIA Y ESPECIAL, RELATIVA AL FUNCIONAMIENTO DE LOS EQUIPOS DE ORIENTACIÓN EDUCATIVA Y PSICOPEDAGÓGICA DURANTE EL CURSO 2022/2023, el horario de atención del orientador u orientadora al centro, debe ajustarse a la jornada del centro educativo. Dice textualmente en el punto 2.3. Distribución del horario semanal: “La atención directa de los componentes de EOEP – es decir, el orientador- a los centros se realizará dentro de la jornada lectiva y del horario de los centros a los que atienden. El horario de los profesionales de los EOEP Se ajustará al horario de los distintos centros en que se intervenga, a fin de garantizar el cumplimiento de sus funciones”. Es decir, el orientador debe adaptarse a la jornada del colegio y asistir al mismo, los días que le correspondan durante la jornada completa. Si no lo hace está incumpliendo esta normativa de la consejería de educación.

Posibilidad de intercambiar información con las monitoras de comedor en la entrega de niños/as.

Este motivo no encaja con el hecho de que las familias tenemos el acceso al centro cerrado y no podemos entrar al patio a recoger a las niñas.

En contra partida, con la jornada continua, las familias que utilicen el comedor, no tendrán acceso al profesorado a la hora de recogida de sus hijos, porque ya se habrá ido (no estará en el centro). Con la jornada partida, son los tutores o demás profesores los que entregan los niños a las familias, por lo que se da la ocasión de hablar con ellos en la puerta si fuera necesario o urgente.

Horario de recogida de alumnos/as con mayor número de opciones:

Jornada partida – A las 16:00h o a las 17:00h (con extraescolares).

Jornada continua – A las 14:00h, de 15:30h a 16:00h y a las 17:00h (con extraescolares).

Se pierde el tiempo de juego que tiene el grupo-clase después de comer. Es un momento de juego libre o con educadoras en el que la clase se relaciona entre ellos o con otras clases, generando espacios de convivencia. Este momento se podría utilizar para desarrollar proyectos educativos en colaboración con las familias que tienen disponibilidad. Por ejemplo, talleres de juego, lectura de cuentos en inglés, creación de un jardín vertical en el patio y muchas otras opciones.

Esta ampliación de horario de recogida después del comedor implica que entre las 15:30 y las 16:00 haya un goteo de niños y niñas saliendo del cole, por lo que las personas encargadas de “cuidar” el patio del comedor, tendrán que encargarse, además de vigilar el juego de los niños y niñas, de entregar a las familias ese alumnado que saldrá antes de las 16:00.

¿Con la opción de jornada continua se va a mantener las actividades extraescolares gratuitas que ofrece el ayuntamiento de Madrid? ¿Se va a perder esa oportunidad que nos brinda el ayuntamiento para todas las familias que se quedan al comedor? Son actividades lúdicas-educativas a cargo de educadoras que cumplen una función fundamental y sería muy injusto que las familias que utilizamos estos recursos públicos nos viéramos perjudicadas por el cambio de jornada (¿hay un cupo mínimo de niños y niñas para que se lleven a cabo estas actividades?)

Criterios psicopedagógicos

El rendimiento intelectual es mayor durante la jornada de mañana que en las horas posteriores a la comida por razones fisiológicas obvias que influyen en el nivel de concentración. En las primeras horas del día el aumento del azúcar en la sangre y del calor corporal favorecen la concentración y estimulan la capacidad de deducción. Después de comer los carbohidratos de los alimentos ejercen un efecto calmante sobre el cerebro, haciendo que el nivel de atención disminuya.

No hay estudios concluyentes al respecto. Lo que sí está comprobado es que la atención se mantiene en niveles óptimos para el aprendizaje en periodos de 40-45 minutos. Pasados esos minutos hay que hacer un descanso, cambio de actividad, desplazamiento, ejercicio o movimiento que ayude a oxigenar el cerebro.

No se producen interrupciones horarias que perjudiquen a la atención, sino al contrario, los alumnos están en clase en los periodos de máximo rendimiento.

Se pueden entender las interrupciones como cambios de actividad, de uso de los materiales o de los espacios. Esto ayuda a mantener la concentración y la motivación del alumnado. Si se opta por la jornada continua, estos cambios deben estar asegurados en la metodología y la programación, de forma que el alumnado no esté 4 horas y media dentro de su aula, sentados en su mesa todos los días (exceptuando las actividades de aprendizaje que se realizan fuera del aula).

Facilita al alumno más tiempo para la realización de sus tareas escolares que le va a posibilitar la adquisición de hábitos de estudio y trabajo personal.

Si la jornada continua, va a favorecer que se manden más tareas y actividades para casa, habría que reflexionar sobre el proyecto educativo del centro y el papel que en él tienen los deberes.

¿El rendimiento del alumnado y los resultados académicos son mejores en los colegios de jornada continua? Según infromes PISA y un estudio realizado en la Universidad Complutense de Madrid, la jornada continua no aporta mejoría alguna. De hecho, el artículo ofrece datos que indican justo lo contrario (apartado 2 del documento).

Para los más pequeños tampoco representa estar más cansados con el horario continuo, puesto que sus clases están más volcadas a aprender de forma lúdica de modo que se cansan menos los niños en su clase organizados por su profesora que alterna los ratos de relajación con los de actividad durante toda la jornada que estar dos horas en el comedor y en el patio con el horario partido.

Este mismo planteamiento hay que trasladarlo a primaria, de forma que las actividades de aprendizaje sean realmente atractivas e interesantes para el alumnado, motivadoras y se adapten a las diferencias y características de todos ellos y ellas. Sea cual sea la jornada escolar.

Los alumnos, después del recreo y de la pausa de comedor, vuelven a clase con un nivel de excitación mayor. La vuelta a la calma y a la concentración consume una buena parte de las sesiones posteriores, que en el caso de la jornada partida son dos (recreo y comedor, afecta a la tercera y cuarta sesión) y en la continua es solo una (recreo, afecta a la tercera sesión). Si además, ha habido conflictos, la resolución de los conflictos puede llevar a la pérdida casi total de esas sesiones, como hemos dicho, en la partida dos sesiones, en la continua, una sola sesión.

En la jornada continua no hay ninguna sesión después del servicio de comedor, el alumnado se va a casa o al parque. Si hay un conflicto durante el comedor o el recreo del comedor, no habrá ocasión de trabajarlo dentro del colegio, por parte del profesorado y demás personal educativo, que son los más adecuados para hacerlo y los responsables del cumplimiento del plan de convivencia.

La resolución de conflictos es un tema que debe abordarse durante el tiempo que sea necesario, y si hay conflicto todos los días o muchos días durante el recreo, el comedor o el descanso del comedor, es que la convivencia debe tratarse de forma integral y prioritaria. Si no se resuelven los conflictos, tener menos recreos solo hará que el conflicto surja dentro del “horario académico”, no que desaparezca el conflicto en si.

Con el horario continuado, el paso al instituto no supone una ruptura tan grande con los hábitos de estudio adquiridos en el colegio, puesto que presenta el mismo horario, evitando fracasos debido a la adaptación.

La jornada escolar del colegio es la jornada de niñas y niños de 3 a 11 años. No son ellos los que deben adaptarse, desde los 3 años a la jornada que tendrán cuando cumplan 12 años. Es el instituto el que debe adaptarse al alumnado de 1º de ESO, flexibilizando enseñanzas, horarios y recursos organizativos. Igual que no pedimos al alumnado de 16 años que se vaya acostumbrando al horario de trabajo de los adultos, no podemos pedir al alumnado de infantil y primaria que se adapte al de secundaria “de golpe” y desde los 3 años.

La adaptación a la ESO es un proceso muy importante que sin duda se debe trabajar desde el Proyecto Educativo del colegio, pero especialmente en 6º de primaria y valorando diversos aspectos, no solo la jornada escolar.

Criterios socio-familiares

Los niños que van a su casa a comer tienen que apresurarse en la ida y en la vuelta. Comer rápidamente para que le dé tiempo. Meterles prisa. En definitiva, se le genera mucho estrés y en muchos casos alimentación deficiente, dolores de estómago…

En contraposición, con la jornada continua y la disminución considerable de comensales, ¿se va a mantener la calidad de los menús? ¿va a repercutir esto en su precio? ¿Nos puede asegurar la empresa o el colegio que esto no va a ser así?

En la jornada continua, la comida se realizaría concluida la jornada curricular, por lo que sería una actividad más relajada, sin preocupaciones del posible examen o control que tengan después, o de tener que volver rápidamente al colegio.

La programación de exámenes y otras pruebas de evaluación, se puede hacer, por parte del profesorado en las sesiones de la mañana, sin perjuicio de la organización de las enseñanzas.

Además, la normativa señala que la evaluación debe adaptarse a las características del alumnado y realizarse en las mejores condiciones para éste. Si las 14:30 no es el mejor momento para hacer un examen, basta con que el profesor o profesora no lo programe a esa hora.

Desajuste de horarios de comidas entre los días laborables y los sábados, domingos y vacaciones, cuando ya se pueden incorporar a la familia y comer a las 14 o 14,30 o quizás más tarde.

Durante los fines de semana y las vacaciones se desajustan todos los horarios, no solo los de las comidas. Todos y todas nos adaptamos a levantarnos, comer, dormir más tarde.

Muchas familias no pueden permitirse pagar el comedor escolar, ya que las becas no siempre son suficientes o no se les concede la beca (las cuales se están reduciendo cada vez más). Además, si no les da tiempo suficiente a ir a comer a casa y volver, si no puede volver al colegio, no vuelven por la tarde, lo que supone un agravio para aquellas familias que no pueden ni pagar el comedor ni llevar a sus niños a casa a comer para luego regresar al colegio. Lo que provoca, un aumento del absentismo escolar en las sesiones de tarde.

No es argumento para cambiar la jornada escolar que los servicios sociales no funcionen suficientemente bien. Los posibles problemas de absentismo o socio- laborales de las familias se deben afrontar de forma global y la jornada continua no asegura que desaparezcan. Se puede intentar buscar otras opciones para las familias que necesiten ese apoyo. El AFA, por ejemplo, puede tener un papel importante creando red.

Los conflictos en el horario de comedor son mayores debido al gran aumento de comensales con la jornada partida. Muchos alumnos no se verían obligados a quedarse en el comedor escolar con la jornada continua, por lo tanto, el número de comensales descendería, y así, los conflictos que se generan. No haría falta hacer dos turnos, si no, un único turno.

Abordamos la conflictividad y problemas de convivencia reduciendo el número de alumnos y alumnas, no trabajando directamente sobre los problemas.

Un único turno de comidas reduciría el número de cuidadoras y el comedor seguiría estando lleno de niños y niñas, pero solo de 14 a 15.

¿En los colegios con jornada continua hay menos conflictividad? NO

Por todos estos motivos, y algunos más que serán explicados y debatidos en la jornada informativa, el CEIP Santa María considera muy beneficioso el cambio a una jornada continua y os animamos a que participéis en el proceso de votación, tanto para votar SÍ al cambio, como para votar NO al cambio.

Igual de legítima es la opción de no participar en la votación, para todas las familias que no quieran que el colegio cambie de jornada escolar y que han elegido este colegio, precisamente porque tiene jornada partida.

Se ha iniciado el proceso de cambio de jornada, y es perfectamente entendible y legítimo que las familias que no quieran ese cambio, no participen del proceso.

Fdo: Un madre del colegio Santa María

Fuentes

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